9 de enero de 2015

Creando páginas III

Estabas sentado delante de tu negro, serio y regio piano de cola. Te estabas preguntado porqué no te salía el estúpido sol sostenido de la pieza en que tus ojos estaban concentrados. Nunca has sido de esos que al leer una pieza, la materializan en su mente, pero, tocabas muy bien. Hoy estabas distraído y no sabias muy bien el porqué. Cerraste el piano y te giraste en la silla, poniéndote de espaldas al instrumento. Tu tía apareció y parecía no muy contenta contigo y tu, sabías exactamente porqué:

-¿Aún no te sale esa maldita pieza?-Te preguntó mientras su grande lunar se movía arriba y abajo al ritmo con su boca y con su irritante y malhumorada voz.- No te he criado así para que falles dos veces en un solo día, ¡mocoso estúpido!

Se fue rebuznando y tu te quedaste mirando el marco de la puerta con seriedad. Pusiste los ojos en blanco y te levantaste. Al caminar por el pasillo, rozaste las yemas de tus dedos con el papel de la pared lleno de flores horribles,  haciendo que toda la casa pareciera de una abuela rica de la época de Mozart o alguien por el estilo. Nunca te gustó tu tía, pero no tienes a nadie más que cuide de ti. Aunque, siempre te has preguntado, si presionar a un muchacho a aprender un instrumento, hacerlo famoso y tratarlo descarada y maleducadamente, se consideraba cuidar de alguien. Sabías muy bien ahora porqué llevabas días sin acertar una sola corchera de la pieza, ya no te gustaba el piano. Nunca te gustó. Al principio, cuando tu tía te puso para perderte de vista, te gustaba estar horas tocando solo a la perfección. Pero cuando Constance, tu prima, le contó a tu tía que tocabas como los ángeles, ella se aprovechó y ahora estabas allí, con cada noche negra tocando para millones de desconocidos. Fuiste a tu habitación y cogiste la maleta. Lo pusiste todo en ella, menos algunas cosas sin importancia. Cogiste todo el dinero que habías ganado (incluso el que te robó tu tía) y fuiste a buscar todas tus piezas de piano. Al dirigirte hacía la puerta, las criada te frenaron:

-Dejadme pasar, Mary y Julie- Dijiste secamente a las chicas. Ellas negaron con la cabeza y tuviste que hacer lo que tuviste que hacer. Las apartaste de un manotazo que les dejó la cara roja, justo cuando tu tía aparecía con el mismo color en su tez, pero a ella no le había pegado nadie, estaba así por toda la rabia que tenía encima de sus hombros.

-He cuidado de ti. Te he alimentado, limpiando, educado y tratado como a un hijo mío. Sin embargo, ¡eres un monstruo como tus padres!- Chilló, tu tía.- No te iras de aquí, nunca.

-Deja a mis padres tía, déjalos o te juro que verás que no soy tan buena persona como te piensas.- Dijiste con voz amenazante. Ella se te rió en la cara y tu pusiste los ojos en blanco y abriste la puerta, solo para encontrarte con todo de periodistas preguntando como llevabas la preparación de la orquestra. Tu, cogiste un micrófono con decisión y dijiste claramente- Mi tía me obligó a volverme un monstruo de la fama. Mató a mis padres cuando era pequeño, pero se piensa que no lo recuerdo. Me obliga a tocar tanto el piano que estoy llegando a odiar este mismo. Como al darme cuenta de eso, he dicho "basta", os informo que me voy. No sé donde, quizá a un orfanato y así viva de una puñetera vez como me de la gana.- Dicho esto, te giraste a tu tía, blanca como la tiza, y le enseñaste el dedo corazón. Sonreíste y te fuiste, levantando la mano como señal de despedida.



¿Os ha gustado? Esta escrito en segunda persona y eso no es muy normal. Quería hacerlo diferente. Espero que de aquí poco booklover publique ya su primera reseña o post. Que sepáis que me ha dicho el libro que hará. No os lo diré pero creedme... yo quiero ver la maldita reseña porqué no me lo he leído XD. ¡Comentarios!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...