19 de enero de 2015

Reflexiones II: Escribir


¡Hola mis páginas!

Bien, ahora que me he organizado un poco mejor la semana y he empezado a bailar por nuestros 12 seguidores, me siento con ganas de explicar como se siente hace lo que una ama para todo el mundo y que la gente le responda con felicidad. Creo que esta sección la podremos usar como un punto intermedio mientras no podamos colgar reseñas, aunque reconozco que me encanta explicar un poco más de mí. Bien, empecemos.




Escribir, es una palabra que me cabe un poco grande. Escribir es una forma de expresarme cuando mi voz no me ayuda, cosa rutinaria. Muchas veces veréis que hay gente que escribe, que habla fatal, con nerviosismo, con timidez... bien, pues esa soy yo. Siempre se me ha dado bien escribir según profesores, amigos y familia, cosa que me encanta porqué encima quiero escribir. Se que me queda camino pero, siempre se puede disfrutar del momento porqué, Qué seríamos sin los momentos? Yo tengo esos momentos cuando alguien me dice "Oye, me ha molado" o "Continua, tengo ganas de más" o simplemente "Muy bueno chica". Eso me hace querer bailar, cantar, chillar, poner música a todo trapo y reír como sino hubiera mañana. 


Después viene cuando hablo en público. La gente se tropieza con las palabras y no saben que decir. Yo, como soy especialmente rara, hago lo contrario, lo digo todo pero, demasiado rápido, moviéndome y me tiembla la voz. En fin, que para hablar delante de todo el mundo... no diré cuanto de mal lo hago. Supongo que la gente que es buena hablando delante de todos tendréis trucos pero el mío es pensar que no hay nadie en la habitación, cosa que no funciona, por cierto. Lo bueno es que, si me dan un papel puedo decirlo todo porqué supone que la gente no me mira a mí, sino mis palabras.


Cuando uno pinta, patina, da a un balón, canta, toca, memoriza, piensa, calcula o lo que sea, se siente un poco más vivo. Siente que nadie le puede decir nada ahí porqué es un santuario que todo el mundo entiende que no deben perpetrar. Te pueden decir cuando haces una falta de ortografía o expresión, puedes pedir consejos a los demás, puedes soñar con tus relatos pero nunca, por nada, me dicen como hacer algo. Yo se como haré eso, si crees que lo tuyo es mejor hazlo tu, pero a mi no me mandas. 



Creo que cuando escribo puedo decir cosas que a la cara no sabría como decir de una forma más dulce o sincera. Yo soy de esas personas temperamentales con las que te encanta estar pero, sobretodo, te encantaría que estuviesen en una pelea contigo, no una pelea de puñetazos porqué entonces... bueno puede que también me quieran pero soy una torpe así que... bueno que me salgo del tema. En fin, que no me quieres ver enfadada. Creo, que si lo digo escribiendo, puedo llegar a calmarme, pensar con más claridad. Leo todo lo que he escrito molesta y me doy cuenta de como de enojada estaba y que me tengo que calmar. Leer hace que deje de odiar a los que odié y no piense en nada más, solo en mi misma y como calmarme.


Escribir es la cosa más peculiar de mundo. Creas tu mundo, donde puedes hacer que un pájaro hable o que un fantasma te intente besar. Puedes vivir con dragones o ser la reina de Inglaterra porqué, cuando escribes no eres esa materia sucia que es el cuerpo, eres algo que se queda en un papel, es un sueño. Es el sueño más real que uno pueda materializar. Si un día recuerdas un sueño hermoso, escríbelo, algún día lo leerás y verás como de bonita puede ser tu cabeza o como de bonitos son tus sueños. Escribir lo puedes hacer por lo que quieras. Ahora mismo, estoy en un proceso de escribir muchos libros pero hay uno, que varias personas lo están leyendo mientras lo escribo, que me ha dejado con ganas de no parar a escribir. Siempre es bueno dejar que tus pensamientos no sean tuyos, dejar de pensar por un momento, dejar que tus manos hablen por ti. Yo, muchas veces, los textos que más les han gustado a mis amigos, los han escrito mis manos. Porqué, pensar es algo que a una vaga no se le da bien y mis dedos les encanta eso. Bailan por el teclado o la hoja a un rítmico baile de palabras que no cesa hasta no poder más. Creo que eso es lo que gusta a alguien cuando lea, que no lo vea como algo pensado, que lo vea en su cabeza sin esfuerzo, que no tenga que pensar, porqué al final, ha nadie le gusta pensar, preferimos soñar que es más bonito y menos cansado que darle la cara a una realidad horrible.


En fin, es mi reflexión, para gustos colores y que la vida os sonría :)





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