1 de febrero de 2015

Cuéntame tu historia I: Marco

¡Hola mis páginas!

Bien, para variar, participo en otra iniciativa. Como no tengo mucho tiempo para leer, voy poniendo cosas de escritura, que si que me da tiempo y no tengo "escrituras obligatorias" por suerte XD. En esta iniciativa, la página creadora nos da una ficha para un personaje y nosotros escribimos una historia sobre este, siguiéndola. Ahora que hablando de personajes, en mi otro blog nuevecito, he colgado como ya sabéis dos historias, en las dos uno de los personajes se llama Amanda y quiero decir que sí, me encanta ese nombre. En fin, pasados el punto, empecemos:



Ficha del personaje:

Nombre: Marco
Físico: castaño oscuro, ojos marrones, andar desgarbado
Personalidad: fuerte, frío


-Oye Marco, ¿y a ti quién te gusta?- Laura le miró con curiosidad.- Vamos, suéltalo.

Sin embargo, el chico, solo la miraba sin abrir la mandíbula, no tenía a nadie quien poder nombrar para responder a esa pregunta. Simplemente, contemplo como muchos ojos curiosos le miraban hasta que se cansaron, buscando otra fuente de diversión.

-Déjalo Laura, no abrirá la boca. Él es así. En fin, su hermana esta muy buena pero no se parecen en nada, él por muy guapo que sea no es ni la mitad de simpático.- Alex rió con fuerza. En ese momento Sonia, la hermana de Marco, dio un trago de cerveza y beso a Alex con agresividad. Marco levanto la vista hacía la chica. Aun no comprendía como la dulce niña se había convertido en una borracha y una golfa, porqué no había otro adjetivo. Laura seguía mirando a Marco, con preocupación. Cuando Alex sacó su lengua de Sonia, siguió su discurso.- Pues eso, dudo que Marco la chupe tan bien como ella.- En ese momento, Marco se abalanzó sobre el chico y cogió su cuello entre sus dedos, aprisionándolo en una dolorosa asfixia. Sonia, Laura y otros dos chicos intentaban cogerle pero no podían, los ojos marrones oscuros de Marco buscaban dolor, y con su fuerza lo conseguiría.

-No hables así de mi hermana, cerdo.- Dijo muy fríamente. Alex unió sus palmas en señal de perdón y compasión y Marco lo dejo ir, no como las marcas del cuello de Alex, que duraron una semana. Marco volvió a ocupar su sitio.- En fin, mi hermana es una golfa pero solo yo lo puedo decir. Ahora mismo, en tu situación, insultarme es lo menos conveniente, ¿no crees?

-Perdón Marco, me he pasado.- El chico lo miró con pena, aun con su cerveza en la mano y la otra en la cintura de Sonia. Marco negó con la cabeza y Laura le dio un codazo.- Perdón, jefe.

-Muy bien capullos, empecemos por lo que estamos aquí.- Sacó un mapa de la estantería de detrás. En ese momento, Laura sacó un cigarrillo y se lo puso nerviosa entre sus labios, haciendo que un rizo salvaje cayera por su hombro. Marco puso el mapa de la ciudad en la mesa y colocó un cenicero al lado, para Laura. Esta sonrió y asintió, dejando caer la ceniza.- Aquí esta el ayuntamiento, aquí la tienda de herramientas, aquí el taller mecánico de mis tíos y estos son edificios sin residentes dentro.- Señaló varios sitios del mapa con una cruz.- Vamos a ver, ¿cuántos compartís casa?- 5 de los 15 chicos levantaron la mano, hicieron una cruz en su casa y un circulo donde habían vivido anteriormente.- Muy bien, tenemos una sucursal ahí y cinco casas vacías.- Marco sonrió con malicia.- Ahora hablemos de como vamos a matar a esos bastardos.

-Mi madre tiene contactos y me puede colar dentro.- Una chica con voluminosos pechos, tapados por un top y unos shorts, habló mientras retiraba su melena rubia de su cara, mostrando su bella faz.- En fin, se ha tirado a los guardias y me puedo hacer pasar por ella, nos parecemos. Yo no me tiraré a nadie pero bueno, ayudará tener un par de tetas. ¿Alguien vendrá conmigo?

-Pues yo.- Sonia levantó la mano con su cerveza en ella.- En fin, que no tengo problemas para tirarme ha alguien.- Todos miraron a Marco, este la miró con desaprobación y asintió. Sacó dos pistolas se las deslizo con fuerza, por la mesa haciéndolas llegar a las chicas.

-Bien. Alex y Yago, id a buscar los explosivos con el jeep de mi padre, están en la tienda de herramientas. En el portaequipajes hay escopetas y pistolas, os ayudará.- Los chicos asintieron, cogieron las llaves y se fueron con las chicas detrás de ellos. Antes que cruzaran el marco, Marco lo detuvo.- Esperad. Adriana y Samuel se colaran por el tejado, a ellos les dais unos explosivos. Eva y David a la casa uno, de francotiradores Luca a la casa dos, Maite y Lea a la tres, Hugo a la cuatro y Bruno a la cinco. Laura, te vienes conmigo. Las armas paras las cinco casas están en el sótano. Todo esta ahí. Yago y Alex llevad a Sonia y Ruth con el jeep como os he dicho. Los franco os repartís en dos coches. El primero lo llevaré yo, con Laura, Lucas, Bruno y Hugo. El segundo esta dos calles a bajo, necesito gasolina así que debéis ir al taller. El segundo coche irán Eva, David, Lea y Maite. Bien, eso es todo. Sincronizad relojes. ¿Estamos?- Todos asintieron y se fueron en fila y en silencio, yendo a la muerte o a la libertad.

Cuando cruzaban la calle, con el coche en silencio, se dieron cuenta de como de devastada estaba la ciudad. Desde la guerra todo era así. Cuando todos los alcaldes, gobernadores y el presidente mismo, se unieron con terroristas pensando que todo iría bien y así los volvían pacíficos, no pensaron en la posibilidad de que estos los mataran a todos y empezará su dictadura, matando a la mayoría de cristianos y judíos, dejando a los ateos, agnósticos y musulmanes. Por eso mismo ellos no estaban muertos y sus padres sí, porqué sus padres eran cristianos. Marco paró el coche cada tramo de calla y fueron bajando los tres chicos. Después, Laura y él se quedaron en el coche solos, dirigiéndose al ayuntamiento.

-No tienes porqué hacerlo. Quiero decir, habría otras formas.- Laura le miró.- De verdad Marco, eres un chico muy fuerte para tener 18.

-Tu tienes 18, no hay tanta diferencia. Que tu padre te pegase así como tu madre, haciendo que no llorases por ellos al matarlos, no quiere decir que no los quisiera yo Laura.- No dejo de mirar hacía delante, Laura hizo una mueca de dolor.

-Lo mío es diferente. Pero tu no tienes que luchar por ellos. Tus padres hubieran querido que te refugiases tu que podías. Podrías cómprate una casa, cuidar de Sonia y...

-Sonia es una prostituta que se lo monta con quien sea con tal de tener drogas y bebida al alcance, no quiero cuidarla. Ella no lo superó ni lo superará. Solo quiero ser libre. Laura, eres muy preciada para mi, no quiero que te pase nada. Si quieres bajar del coche puedes ahora.- Laura le miró con seriedad.- En fin, que no vale la pena luchar por mi, no le importo a nadie porqué la gente que me quería o esta muerta o ya no me quiere porqué siempre esta drogada.

-¿Marco vamos con tiempo de sobra, no?- Miró el reloj con impaciencia.

-Sí, una hora o dos. Quería llevarlos para inspeccionar. Como estamos a dos calles, hasta dentro de una hora y media esperaremos. ¿Por?

-Bien, baja. Vamos al Burguer en ruinas, aún hay comida.- Los chicos se bajaron y entraron al bar. Laura cogió una hamburguesa y se la comió en una mesa a modo que las ruinas hacían inaccesible de los que no la conocían.- Ahora quiero decirte algo Marco. A mi si que me importas, yo si te quiero. Me gustas mucho, demasiado creo yo. ¿Te gusto yo? Más que amigos me refiero.- Marco la miró unos segundos y después asintió lentamente, con un poco de timidez. La chica sonrió.- Bien, ¿quieres besarme?.- Marco se paso una mano por el pelo y asintió de nuevo, un poco más sonrojado. Laura se levantó y se sentó a su lado en el blando banco, como el de un tren antiguo. Le beso con fuerza, poniéndola un poco encima de él y Marco le devolvió el beso, haciendo que sus lenguas jugaran entre ellas. Laura se apartó un poco de su cara y lo miró.- No sabes cuanto tiempo quería hacer esto.- Marco estaba mirándola en silencio, tumbado en el banco con Laura encima de él. La chica se quitó la camiseta de tirantes dejando su pecho al descubierto. Marco la cogió más fuerte por la cintura y se quieto su camiseta negra también, haciendo deleitar a Laura con su increíble abdomen, fuerte al igual que sus brazos, quienes habían aprisionado a Alex anteriormente. Laura se quitó sus pantalones cortos mientras Marco se quitaba su tejanos. Cuando se miraron, ahora en ropa interior. Se lanzaron el uno contra el otro y se la arrancaron entre ellos, cayendo en el banco.


Al cabo de 40 minutos, Marco estaba en silencio con Laura en su brazo, quien respiraba entrecortadamente. La chica desnuda ahora, se levantó y se puso su ropa. Se hizo una cola en el pelo por el calor del momento y se giro hacía Marco que se había puesto los pantalones y ahora estaba con las zapatillas, sin mirarla si quiera. Laura le lanzó la camiseta y se sentó junto a él, besándole el cuello. Marco no respondía, permanecía en silencio sin decir nada ni mirarla. Cuando los dos se habían puesto la ropa, Marco abrió el móvil y llamó a todos para preguntar como estaban. La cita en el ayuntamiento se había adelantado y salían en diez minutos.

Cruzaron el agujero, subieron al coche y Marco encendió el motor en silencio. Yendo rápido y ágil por la carretera.

-No dirás nada, ¿cierto? ¿A sido tu primera vez? No lo parecía sabes...No ha sido mi primera vez pero bueno, ha sido la mejor. No muchos tíos aguantan tanto.- Laura no sabía como cortar la barrera de tensión entre los dos.

-No, no ha sido mi primera vez. Sí, ha sido la mejor para mi también. Ahora mismo, sabiendo que los dos sentimos la misma atracción, no puedo mirarte sin intentar volver a arrancarte toda tu ropa. ¿Seguimos?- Marco la miró un poco molesto, con sus ojos oscuros apuntándola. Laura rió y le beso el cuello, dejándole una marca en este y provocando que Marco diera un volantazo. Llegaron al sitio y salieron del coche. Cuando se dieron cuenta que les quedaban aún diez minutos, Marco cogió a Laura, la estampó contra el coche y le paso su mano por debajo del short. Laura, que volvía a respirar entre cortadamente, le pasaba una mano por el pelo y lo besaba por todo el pecho. Al final, el despertador avisó a los muchachos que debían entrar. Se pusieron la ropa bien de nuevo y entraron, aún con el pelo un poco revuelto ambos.

-Bienvenidos al ayuntamiento y viva Alá.- Soltó un hombre en la entrada. Miró a Laura y después a Marco.- ¿Es tu esposa?

-Sí, las otras dos no son tan bellas.- Mintió Marco, cogiendo a Laura por la cintura, recordándole que para los musulmanes ella no importaba. Laura sonrió y el hombre le devolvió la sonrisa.- Tenemos cita con el honorable señor Gâlhib, venimos en representación de los ateos que quieren convertirse.

-Bien, bien. Pasen jóvenes, por ahí. Mucha suerte.

Marco y Laura se apresuraron a entrar al despacho y se encontraron con el hombre. Allí dentro, por los pasillos que cruzaron, encontraron a Ruth y Sonia, que entretenían con besos y coqueteos a los hombres que cacheaban a la gente con explosivos. Después, por la ventana, vieron a Samuel y Adriana cerrando las ventanas con explosivos en silencio y de incógnito, haciendo ver que las limpiaban.

-Hola, ¿sois de una asociación cierto? Sentaos, sentaos.

-Lo siento me temo que no será así.- Dijo Laura, haciendo que el hombre la mirara confundido.- Ahora mismo, tenemos a siete francotiradores, las ventanas llenas de explosivos, la entrada con más explosivos por si escapan y, nosotros mismos, tenemos muchos explosivos por el cuerpo.- Laura se quitó la armilla con explosivos, que se la había puesto antes de salir así como Marco. Miraron al árabe muy seriamente.- Señor, feliz día.

Y todo saltó por los aires.




Bien, eso es todo. Espero que no os parezca muy bestia jeje. En fin, ponedme que tal en los comentarios.

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