19 de enero de 2016

Martes de inciativas: Una historia, una palabra II

¡Hola mis páginas!

Hoy toca renovar la sección el martes, con una palabra que hace mucho que colgaron: Bolígrafo. La chica se mudó a Tumblr y creo que ha dejado la iniciativa, pero vale la pena hacer la última.


Una sonrisa encubrió las lágrimas, y se aferró al sueño de que los demás no vieran como se derrumbaba. Escribió con el bolígrafo que siempre le había acompañado. Escribía cosas sin sentido, esperando calmar su ira, su dolor al saber que estaba solo. Que ya nadie le acompañaba en el camino. "Quizá me equivoqué", pensó. Pero el error no aparecía, las disculpas no se formulaban en sus labios cortados por el frío. Miró el bolígrafo, esperando que él le dijera el camino de vuelta a casa. Nadie se lo diría, porqué nadie estaba ahí. No había vuelta a casa porqué nunca existió un camino, solo eran sombras que la luz le marcó sin sentido.

Se levantó, tomando aire mientras acompasaba esas respiraciones que él ya encontraba inútiles. Miró por la ventana y los copos de nieve aparecieron en sus ojos. Los cerró, intentando mantener su postura, su coraza. No lo consiguió, y lágrimas nerviosas cayeron por las mejillas rojas. Se frotó los ojos y suspiró, no debía caer, aunque ya estaba en el suelo. En ese caso, debía volver a levantarse. "Eso es", pensó, "Nunca rendirse".

Se acercó en el mostrador y alargó la mano, depositando las hojas en las manos de la recepcionista. Sonreía con ojos tensos, sus hoyuelos eran forzados y olía a juventud. Olía a esperanza y vida, una que él estaba apagando sin darse cuenta.

-¿Eran ellos?- preguntó la mujer con voz dulce, aunque sonó crispada en la mente de él. Sonó como el final del principio, y eso le daba miedo.

-Si, eran mis padres.

-Lo siento.- dijo como otra más en el mundo, como si nada ocurriese. No pensaba en el dolor, en la comprensión, y sus disculpas hicieron que él frunciera el entrecejo.-Nunca es agradable, y más para un chico tan joven. Mi pésame.

-¿Para que quiero eso?¿Me dará a mis padres? Si fuera a si no me lo daría, porqué la gente no es tan bondadosa. Solo dicen palabras que llenen sus defectos, pareciendo más de lo que somos y seremos nunca. Quizá lo que quiere es que piense que me apoya, aunque tampoco lo consigue. Lo mejor sería que dejasemos esta conversación antes de que volvamos de donde venimos y de verdad crea que me comprende.

Se sentó en la silla silenciosamente, mirando de el cartel de "Servicios Sociales" donde estaba destinado a ir. Negó a la nada, hablando consigo mismo y tomó su bolsa del instituto, echando a correr a futuro sin camino, a una vida sin retorno y a una aventura completamente diferente mientras tomaba su bolígrafo con fuerza, dispuesto a todo.



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